Hace unos años, subiendo con mi hijo al refugio de Viadós, en el valle de Chistau, nos encontramos en medio del camino, algo que nos llamó poderosamente la atención.
Una caca enorme.
Llena de huesos de cereza. Muchísimos.
Como buen naturalista que soy, amante de las huellas y rastros, la fotografié para intentar averiguar, cuando tuviera cobertura, de qué animal podría ser aquello.
Seguimos subiendo, y me olvidé del asunto.
Cuando volvimos de esas vacaciones lo primero que hice fue revisar mis guías de rastros y por supuesto de cacas varias y diversas.
Todas mis indagaciones apuntaban a una especie.
Una especie que por la situación de ese rastro, en medio de un camino muy transitado en Agosto a un paso de Gistaín, me pareció improbable.
Así que para confirmar con gente que sabe mucho de rastros, la publiqué en un grupo de rastreo y la respuesta fue inmediata: oso pardo.
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Busqué publicaciones locales de esas fechas en el valle y me aparecieron varias noticias.
El oso que andaba por Chistau ese verano era Goiat.
Goiat había sido reintroducido en 2016 desde Eslovenia para aportar variabilidad genética a una población demasiado emparentada.
Fue visto por última vez en abril de 2022 y en 2024 lo declararon oficialmente muerto. Nunca se supo cómo.
De cuatro a ciento ocho.
Hace unas semanas se publicó el último informe del Grupo de Seguimiento Transfronterizo del Oso Pardo.
En 1996, la población de oso pardo en los Pirineos se había reducido a tan solo cuatro ejemplares. La extinción local era cuestión de tiempo.
Así que ese año comenzó un programa de reintroducción. Se eligió Eslovenia como país de origen por la semejanza del hábitat y la facilidad de extracción de individuos.
Toda la población actual del Pirineo desciende de los ejemplares liberados en diferentes años.
Treinta años después del inicio, con 108 ejemplares detectados en 2025 se confirma una tendencia de crecimiento respecto a los 94 contabilizados en 2024.
El máximo histórico desde que existen registros.
Una recuperación notable. Sin duda. Pero estas cifras, no lo cuentan todo.
Con una estimación de entre 109 y 143 individuos usando técnicas de captura-marcaje-recaptura, y una tasa media de crecimiento anual del +11,53% en los últimos 18 años, la población continúa creciendo progresivamente.
Buenas noticias en lo demográfico.
Pero el dato más preocupante del informe no es el total. Es la reproducción.
En todo el Pirineo apenas se han registrado 8 nuevos cachorros, 3 machos, 4 hembras y 1 sin identificar, repartidos en 6 camadas.
Una cifra muy inferior a la del año anterior, cuando se detectaron 24 crías.
De 24 a 8. En un solo año.
Y además: en 2025 se han considerado muertos o desaparecidos 10 osos, tanto individuos cuya muerte ha sido confirmada como aquellos de los que no se tiene ningún indicio desde hace al menos dos años.
La inmensa mayoría de los osos presentes en los Pirineos desciende de tan solo tres ejemplares fundadores procedentes de Eslovenia. Cerca del 90% de los individuos que hoy viven en la cordillera son descendientes directos del macho Pyros.
Un solo macho. El abuelo de casi toda la población.
Esta consanguinidad reduce la fertilidad, aumenta la vulnerabilidad a enfermedades e incluso debilita la capacidad de adaptación. Y los técnicos ya apuntan a ella como posible causa del desplome de nacimientos este año.
Los expertos llevan años señalando una solución científicamente contrastada, se necesitan nuevas introducciones de osos de poblaciones europeas sanas para aportar variabilidad genética.
Pero el conflicto con la ganadería sigue vivo. Las autoridades llevan años intentando mediar entre el mundo conservacionista y el ganadero, con compensaciones por ataques, fondos para pastores y perros de protección.
Osos desaparecidos como Goiat o Cachou, que apareció muerto en el Valle de Arán en abril de 2020, eran indispensables para la supervivencia de la especie en la cordillera.
Cada animal que se pierde de una línea genética distinta a la de Pyros es una pérdida que no se recupera fácilmente.
Para 2026, se calcula que entre 29 y 31 hembras podrían reproducirse. El potencial está ahí. La pregunta es si la genética lo permitirá.
108 osos es un logro. Pero es también una población frágil, muy concentrada genéticamente, con el antecedente de un año de reproducción muy por debajo de lo esperado.
El oso volvió y se salvó por los pelos de desaparecer para siempre en Pirineos, ahora la pregunta es ¿va a conseguir quedarse? Te leo en los comentarios.
Un abrazote
Iván.
PD1: El informe completo de ADLO Pirineo está disponible en adlopirineo.org.
PD2 : Puedes escuchar la charla que mantuve con Pau de ADLO aquí 👇🏽
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PD3: Goiat o Cachou ya no están. Pero hay osos en el Pirineo que necesitan que alguien cuente su historia. En el grupo de Telegram de miembros Singulares seguimos esta conversación de cerca, con contenido que no llega a la newsletter. En el enlace para apuntarte y desbloquear todo el archivo completo de Substack 👉🏽 Notas de Naturaleza Singular
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Complejo el tema de la consanguinidad...Pero bueno, veamos el lado positivo, estamos mejor que hace unos años.
Hice el GR11 en junio-julio de 2025 y me topé con un jabato a medio consumir y unos metros más tarde con las huellas de un oso 🐻, cerca de las bordes de Nibrós, entre Estaón y Lleret, Parque Natural del Alto Pirineo. Me hubiera gustado verlo!